Clausura del Congreso Internacional de Fe y Alegría “Educamos en las fronteras”

Clausura del Congreso Internacional de Fe y Alegría “Educamos en las fronteras”

DECLARACIÓN DE GUATEMALA
CIUDAD DE GUATEMALA, 11 DE MARZO DE 2020
VISITAMOS EL FUTURO DESDE LAS FRONTERAS

 

 

Delegaciones de 22 países miembros de la Federación internacional Fe y Alegría nos hemos reunido en Ciudad de Guatemala los días 10 y 11 de marzo de 2020 acogidas por Fe y Alegría Guatemala con motivo de la celebración de nuestra Asamblea Anual.

Empezamos esta declaración reafirmando nuestro compromiso con la educación como derecho humano y bien público manifestado en el XLVII Congreso Internacional Educamos en las fronteras, celebrado en Madrid en septiembre de 2018. Creemos en una educación verdaderamente transformadora que promueve una ciudadanía global constructora de sociedades libres, democráticas y equitativas en las que la violencia no
tiene lugar.

El Congreso de Madrid supuso una llamada urgente a movernos hacia las nuevas fronteras de la exclusión e ir más allá para echar raíces junto a las personas invisibilizadas, silenciadas, las dejadas atrás, las ninguneadas por la historia. Cada Fe y Alegría nacional se comprometió a visitar el futuro y a partir de ese momento, llevó a cabo un proceso de análisis de la realidad y de su práctica que finalizó con la identificación de nuevos retos y campos de actuación encaminados a hacer una relectura de nuestra misión.

Una mirada a la realidad local desde los márgenes, nos permite reconocer que la mayoría de los grandes desafíos que enfrentamos son coincidentes en los países en los Fe y Alegría está presente donde vivimos las consecuencias de una profunda crisis social, política y económica. La brecha de la desigualdad no deja de aumentar y es causa de pobreza, violencia e inestabilidad social que, junto a la crisis socioambiental, provoca que millones de personas en todo el planeta se vean forzadas a abandonar sus hogares. Mientras, la xenofobia y la discriminación se instalan en nuestras sociedades cada vez más fragmentadas y polarizadas. La educación de calidad, principal herramienta de cambio social y motor de desarrollo, pierde peso en las políticas sociales y se convierte en un producto de mercado accesible solo para aquellos que pueden pagarla. Las democracias están cada vez más debilitadas por la corrupción y la crisis de lo público.

Es desde esta realidad, que Fe y Alegría se compromete cada día con la transformación, la justicia social y educativa. Las nuevas fronteras de exclusión identificadas en cada país nos ofrecen una visión de conjunto de un mundo complejo y de relaciones cambiantes.  Estamos convencidos de que para lograr el cambio soñado debemos sumar esfuerzos, entre nosotros y con otros. Solo desde el apoyo mutuo, la colaboración entre iguales y la complementariedad nos fortaleceremos y haremos realidad nuestra misión como movimiento global.

Realizamos una visita al futuro y desde esa mirada renovada, Fe y Alegría se compromete a dar respuestas en los próximos años desde las siguientes fronteras de actuación que en cada país llevaremos a nuestras planificaciones:

1. Fronteras pedagógicas. En un mundo desafiante la formación permanente del profesorado, la mejora de la calidad, la interculturalidad, la innovación de nuestra práctica educativa en las aulas y la reformulación de nuestra propuesta de formación técnica, serán nuestras prioridades pedagógicas para lograr una educación transformadora y pertinente que responda a las nuevas necesidades de los educandos, de la sociedad y del ámbito laboral.

2. Fronteras poblacionales. Las juventudes son el presente de nuestras sociedades y acompañar su camino de formación como ciudadanos y ciudadanas implicadas en un mundo global, nuestro empeño. Fe y Alegría se compromete a ofrecer respuestas socio educativas a aquellas personas que están en mayor desventaja, especialmente las niñas y mujeres discriminadas por razón de género, aquellas personas con discapacidad, las pertenecientes a pueblos originarios y afrodescendientes, las que se ven forzadas a emprender el camino de la migración o que sufren directamente sus consecuencias como son los niños y niñas que crecen solos en sus hogares, desarraigados de sus familias, que se han ido a la búsqueda de mejores
oportunidades.

3. Fronteras geográficas. Fe y Alegría renueva su misión de hacerse presente en los lugares de marginación y exclusión. Llegar donde “no llega el asfalto” es nuestra misión y esto se concretará en los próximos años en volar más lejos, ampliando nuestra presencia en países en donde el Movimiento aún no es una realidad. En aquellos países en los que Fe y Alegría trabaja desde hace décadas, el reto será emprender nuevas intervenciones socioeducativas en las zonas más empobrecidas de los márgenes de las ciudades y en el ámbito rural, entre las poblaciones que viven más apartadas y con difícil acceso. Escuchamos y nos comprometemos con el grito de la Amazonía.

4. Fronteras de “urgencia”. La emergencia climática, los millones de personas migrantes, desplazadas y refugiadas en el mundo y las crisis humanitarias
que estamos viviendo, son retos que afectan a cada uno de los países en los que trabaja Fe y Alegría. Nos comprometemos a actuar localmente para enfrentarlos pero, también son grandes problemáticas globales que exigen respuestas globales. Por ello, Fe y Alegría como movimiento global debe contribuir a dichos desafíos de manera conjunta.

Debemos volar alto y para ello, unimos el latido de nuestros corazones al mismo son y así construir el mundo soñado. No olvidamos que nuestra fuerza reside en nuestras raíces, millares de personas que, desde contextos particulares y diferentes, compartimos un mismo objetivo y sumamos voluntades para abrir caminos de esperanza en las fronteras.

Ciudad de Guatemala, 11 de marzo de 2020